crab-79156_960_720 Es curioso cómo en esta época estival el número de cardiopatías agudas en el Servicio de Urgencias es menor, al menos en mi experiencia. Cierto es también que en esta época hay más gente trasladada a pueblos y ciudades costeros donde tal vez los Servicios de Urgencias no notan tanto decremento, teniendo además en cuenta que la suplencia de los profesionales de la Salud no suele ser tema de agrado Autonómico con lo que no es raro que sea deficitario en  cuanto a número de trabajadores, y así el trabajo aunque repartido parezca más.

sun-382744_960_720En fin, retomando la primera afirmación, se puede considerar al verano como la estación cardiovascular más estable, sin olvidar que aunque toque menos lotería, sin duda puede tocar a cualquiera. Las razones hay que buscarlas en el clima caluroso y sus efectos vasodilatadores, así como haber en esta época menos infecciones respiratorias las cuales suponen a menudo un factor desencadenante para que el corazón se resienta.

Precisamente, por hacer mucho calor en esta época del año, conviene más que nunca estar bien hidratado, y además el calor hace bajar la presión arterial con lo que sintomatologías como encontrarse más cansado o sin fuerza pudieran corregirse o aminorar. Lo ideal, salvo en casos que tengan restricción en la ingesta de agua, sería beber unos 2 o 2 litros y medio de agua en total. Conviene añadir que el riñón no se gasta haciéndolo funcionar, de hecho, curiosamente se preserva mejor gracias a esos 2 litros que se beben y que posteriormente el riñón los filtrará.

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Por último, añado que en base a esa cantidad de agua que se debe beber, ya se ajustará después la dosis de los fármacos antihipertensivos que se tomen; y digo esto porque ya he tenido casos que no beben agua porque les sube la tensión. Y efectivamente sucede, pero es importante beber, y luego CardioDoc ya ajustará las pastillas.

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