En primer lugar, aclarar que un bloqueo cardiaco es una alteración eléctrica en los conductos normales del estímulo electrofisiológico. De arriba a abajo, estratificado en niveles, el corazón presenta una circuitería eléctrica que permite una transmisión rápida del estímulo para que a continuación suceda una contracción miocárdica uniforme y sincronizada entre las aurículas, ventrículos y aurículo-ventriculares.
Las estructuras que más frecuentemente sufren bloqueo eléctrico son el nodo sinusal, que es el que marca el ritmo normal del corazón, el nodo aurículo-ventricular, que es el puente de comunicación normal entre aurículas y ventrículos, o bien el bloqueo de alguna de las ramas eléctricas intraventriculares. Estos son los distintos niveles eléctricos que suelen activarse en el orden en que se enumeran.
Las consecuencias de los bloqueos eléctricos dependen de la estructura que se bloquee. Por lo general, suele haber latidos de seguridad que surgen en el nivel inmediatamente inferior al nivel bloqueado, pero que suelen ser latidos a una frecuencia insuficiente y que fácilmente dan sintomatología muy florida. Los bloqueos de rama no suelen tener tanta relevancia, a no ser que se asocien varios a la vez o que la función cardiaca se vea mermada, ya que si el estímulo no puede conducirse por las ramas derecha o izquierda, lo hará enseguida pero algo más lento a través del propio músculo cardiaco.
Con el electrocardiograma, CardioDoc puede diagnosticar cualquiera de estos bloqueos y estudiar en profundidad con el ecocardiograma la repercusión en la función del corazón. El holter-ECG en estos casos nos puede ayudar al diagnóstico en caso de los bloqueos intermitentes. Según el tipo de bloqueo y su repercusión, será distinto el tratamiento a aplicar.